martes, 21 de mayo de 2019

Gel-champú de avena



Hoy quiero agradecer a la madre naturaleza por la AVENA. Increíblemente suave y calmante. La sensación de salir de la ducha sin que te pique toda la piel es, sencillamente, maravillosa.
Esta receta está inspirada en una receta de la maravillosa Virginia Ceballos Alonso (www.trucosnaturales.com).

El principal ingrediente es avena con caléndula, pensado para pieles sensibles con tendencia a la dermatitis.
No es la primera vez que hago gel de ducha pero llevaba mucho tiempo sin hacerlo y hace poco me volví a animar. El detonante que me impulsó a retomar esta sana costumbre fue que la última vez que compré gel de ducha específico para pieles atópicas, me fijé en sus ingredientes y entre ellos figuraba "perfume".



Si bien es cierto que la proporción de este ingrediente será inferior que en los geles convencionales, me sigue pareciendo absurdo e irrelevante, sobre todo cuando a las pieles atópicas cualquier tipo de sustancia mínimamente irritante (como un perfume o determinados conservantes o químicos) pueden derivar en eccemas, dermatitis, sarpullidos y demás reacciones cutáneas desagradables.
Así pues me enfrasqué y retomé la receta de este gel que con tanto cariño atesoraba.
Además de avena y caléndula, le añadí hidrolato de rosas, glicerina vegetal, aceite macerado de manzanilla, aceite de germen de trigo, pectina de manzana (espesante), betaína de coco (tensioactivo), sharomix (conservante)... En definitiva, ingredientes sencillos y de origen natural, como debe ser. No incorporo esencias ni aceites esenciales porque mis nociones son insuficientes para trabajarlos. Espero, poco a poco, poderlos ampliar y compartirlos por aquí.

Como último apunte, diré que el envase es reutilizado, pero mi idea es adquirir otro envase que no sea de plástico y que resulte más apropiado para estos productos naturales (sobre todo para protegerlos de la luz directa).
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"No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo posible."

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